MANUEL DELGADO VILLEGAS ‘El arropiero’

MANUEL DELGADO VILLEGAS ‘El arropiero’

“Denme 24 horas y les aseguro que un miserable mexicano no va a ser mejor asesino que un español”.

Estas fueron las palabras que Manuel Delgado Villegas, conocido como “El Arropiero”, uno de los mayores criminales de la crónica negra española, pronunciaba mientras se dirigía con unos agentes a comprobar sus crímenes, tras haber escuchado por radio que un mexicano había matado a más personas que él.

Este asesino en serie tuvo a la sociedad española de los años 60 y 70 en vilo, tras declararse autor de la comisión de más de cuarenta homicidios que cometería por esas fechas.

Nació en Sevilla un 25 de enero de 1943. Su madre fallece tras darle a luz en el puerto de Santa María (Cádiz), su padre se ganaba la vida como vendedor ambulante de un dulce llamado arrope (de ahí su mote), aunque también se conoce que se dedicaba a la chatarrería.

Aunque pudo ir a la escuela, nunca llegó a saber leer ni escribir. Si bien no destacaba intelectualmente, sí demostró tener una gran fuerza muscular incluso durante su etapa de niñez.

Manuel y su hermana Joaquina son criados por su abuela, hasta que el joven comienza a independizarse y a la edad de dieciocho años ingresa como voluntario en la Legión, lugar donde aprendería técnicas violentas que utilizaría más tarde en la perpetración de sus crímenes, entre ellas ‘el golpe del legionario’, consistente en golpear brutalmente el cuello de su víctima con el canto de la mano.

Se cobra su primera víctima en Cataluña, un 21 de enero de 1964, a la edad de veintiún años.

Adolf Folch Muntaner era un hombre de cuarenta y un años que dormía apoyado contra un muro cuando Manuel le destroza el cráneo con una piedra sin mediar palabra.

A partir de ahí inicia una carrera criminal que culminaría el 18 de enero de 1971 cobrándose la vida de su propia novia, Antonia Rodríguez Relinque, una joven mucho mayor que él y con deficiencias psíquicas, a quien estrangula con sus propias medias tras llevarla a un descampado.

Aunque en un primer momento niega los hechos termina confesando, no sólo este si no otros cometidos dentro y fuera de España.

Entre otra de sus víctimas se encontraba una joven estudiante de origen francés, Margaret Hélène Boudrie, hallada desnuda en una zona a cinco kilómetros de la capital ibicenca, a quien para de robarle una medalla apuñala hasta dejar el cadáver con múltiples contusiones, arañazos y una gran herida en un ojo. El mismo arropiero confesó a la policía que una vez muerta siguió abusando de ella sexualmente, hecho que también hizo con su novia, dando rienda suelta a su instinto necrófilo.

Estos serían sólo algunos de los muchos nombres que ocuparían las portadas de los medios en aquellos años. No obstante, la policía no pudo corroborar todos los crímenes que el mismo arropiero decía haber cometido.

Manuel Delgado Villegas pasó seis años en la cárcel de Carabanchel (1971-1977), sin llegar a ser legalmente juzgado ni culpado y sin asignarle abogado defensor hasta pasados más de seis años por ser considerado un enajenado mental.

En 1978 se ordena su internamiento en un centro penitenciario psiquiátrico, donde pasaría la mayor parte de su vida, con un comportamiento autista e indiferente, manteniendo un aspecto descuidado y consumiendo más de una cajetilla de cigarrillos por día, vicio que sería el causante de su muerte tras desarrollar una grave enfermedad pulmonar crónica, falleciendo en 1998 a los cincuenta y cinco años de edad.

 

Sandra Calvo Jiménez

Licenciada en Criminología

Perito Calígrafo Judicial- Grafóloga

www.scperitocaligrafo.com